A veces no te das cuenta de lo que tienes hasta que lo pierdes. En la vida serán miles las personas que pasarán por tu lado y todas ellas por muy insignificantes que te hayan parecido habrán dejado una huella en tí. Algo que aprender o algo que no aprender, pero a fin de cuentas detalles que van formando tu historia y, por tanto, tu persona.
“No voy a sentirme mal
si algo no me sale bien
he aprendido a derrapar
y a chocar con la pared
que la vida se nos va
como el humo de ese tren
como un beso en un portal
antes de que cuente 10.”2
No sabemos cuanto tiempo estaremos aquí, quizá en el momento más inesperado dejemos esto y siempre dejaremos sueños sin realizar. Nunca sabes dónde vas a estar mañana y por eso hay que vivir cada día como si fuese el último, cada minuto cuenta y hay que aprovecharlo. Esto no quiere decir que todo sea diversión sino que llenemos cada minuto que nos regala la vida, porque en cuanto pasan esos 60 segundos ya nose podrá volver atrás.
Vivir, eso es lo que quiero hacer, no preocuparme por las pequeñas cosas sino ser feliz con las acciones que puedan parecer, a simple vista, más irrelevantes. Esas pequeñas cosas son las que nos dan la gran felicidad, no es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.
“La melodia de una rumba me dijo el secreto no esta en la tumba sino en el vivir
y viviendo a todo trapo olvide caminar despacio y las heridas de mis pies en ti.
No cantare a lo que desconozco solo a lo que entro en el fondo como el poso del vino que bebi
La primera leccion aprendi pero olvide el cuaderno al salir
en la escuela de la vida no se puede repetir
asi que voy lapiz en mano tomando notas y callando a veces es mejor no decir
aprendi a alzar las velas aguantarle a la marea y a romper las olas del mal vivir”
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